• An Image Slideshow
  • An Image Slideshow
  • An Image Slideshow
  • An Image Slideshow
  • An Image Slideshow
  • An Image Slideshow
  • An Image Slideshow
  • An Image Slideshow
  • An Image Slideshow
  • An Image Slideshow
  • An Image Slideshow
  • An Image Slideshow
  • An Image Slideshow
  • An Image Slideshow

Ratio: 5 / 5

Inicio activadoInicio activadoInicio activadoInicio activadoInicio activado
 

Si el cachorro lo necesita, se puede bañar tan pronto como sea necesario. Cuando son animales que están mamando, es mejor no bañarlos en las dos primeras semanas para evitar que la madre los rechace al no reconocer su olor pero, si lo tienes que hacer en este tiempo, deberás frotar al cachorro, limpio y seco, contra la madre para que recupere su olor antes de volver a juntarlos. 

Es importante que el cachorro no se enfríe durante los baños por lo que usaremos agua caliente-tibia y lo secaremos bien al acabar, primero eliminando el exceso de agua con una toalla y después con el secador, evitando acercarlo mucho al animal para que no se queme. 

 

Las primeras tomas de contacto con el baño son muy importantes, deben asociarlo a algo placentero, a un juego o a un premio, para facilitarnos la labor más adelante. 

El manto de los perros posee una capa lipídica encargada de diversas funciones como proteger la piel, dar brillo y sedosidad al manto piloso e impedir que el animal contraiga enfermedades externas en su piel. Al abusar de los baños o usar champús no adaptados al animal corremos el riesgo de dañar la capa protectora y acelerar el recambio epidérmico, esto dará lugar a problemas como la aparición de caspa, piel excesivamente grasa o reseca, pelo sin brillo, o a facilitar la aparición de procesos infecciosos e incluso alérgicos.

La frecuencia del baño dependerá de cada animal, su raza, su tipo de pelo, su estilo de vida...Por ejemplo, un perro que viva en el exterior no necesitará ser bañado con la frecuencia de uno que comparta piso con sus dueños, ya que el olor no será tan problemático. 

Como mantenimiento, yo, recomiendo el baño una vez al mes aproximadamente. Si el perro se ha revolcado en alguna porquería, obviamente, lo bañaremos aunque no haya pasado este tiempo, en cambio, si el animal sólo se ha manchado de barro puede ser suficiente con secarle bien, a fondo, y eliminar los restos de tierra con un buen cepillado.

En el momento del baño debemos elegir un buen champú de perro, apropiado para el tipo de pelo del animal en concreto. Lo aplicaremos primero por el lomo, desde ahí lo extenderemos hasta las patas y dejaremos la cabeza para el final. Es aquí, en la cabeza, donde debemos extremar la precaución para evitar introducir jabón en ojos u oídos. Al aclarar al animal lo haremos echándole agua de adelante hacia atrás, hasta eliminar todos los residuos de jabón.

Si incluso con baños frecuentes persiste el mal olor habrá que explorar al animal para descartar patologías. Los oídos, la boca, las glándulas anales o problemas de piel son causa frecuente de mal olor. 

Estas pautas son las normales en el caso del baño higiénico, en el caso de animales con trastornos dermatológicos, que precisen baños terapéuticos las pautas a seguir serán las indicadas por el veterinario en cada caso concreto.

 
 
 

© Ring Ring Vet - Inmobiliaria Lugo - Aviso Legal